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Flores en sangre rock y hierbas

Literatura sucia, rock, cine, futbol y otras hierbas

FITO PAEZ EN EL METROPOLITAN

Domingo en el Teatro Metropolitan, el fin de una larga espera para los que admiramos la mùsica de Fito Páez y que mejor final que uno de esta clase. Valieron la pena los enojos, la prolongada espera de un concierto previsto para el 30 de septiembre y postergado luego por la varicela de Fito, hasta tentativamente las siete de la noche del 16 de octubre, no obstante no se llevo a cabo sino ¡Hasta las nueve de la noche!

Pero siempre Fito, se entrego por entero y embarro el escenario con su talento, su intensidad, sus" letras cargadas de sentido" de desencanto agridulce, de la suma de su traducciòn interna del mundo a lo largo de cuarenta y tantos años de batallarlo Un bajo, una batería y el piano de Fito como protagonistas de un escenario sencillo, eran custodiados por una cortina negra detrás de la cual nos aguardaba una noche distinta.

La fiesta inició con “Desarma y Sangra “de Charly García y sin clímax previo, se levantó la cortina y ahí atrás en una pequeña tarima semicircular un noneto de cuerdas nos devolvió la imàgen de un Fito Páez en la plenitud de su talento. La formula de utilizar orquestas en la reinterpretación de la mùsica popular no es nueva y sin embargo la “rigurosidad espontánea” de Fito, su exigencia creativa y sin duda alguna el amparo de sus letras íntimas a la vez que colectivas lograron el clic con sus temas clásicos pasados por cuerdas.

Sin pausas sonó “Romance de la pena negra” poema de otro de mis sanadores: García Lorca, que Fito compuso en una sentada, cual si se la hubiese dictado el mismísimo poeta, a decir de Páez. Atrás nueve músicos dirigidos por el épico Gerardo Gandini estiraban las notas de” Bello abril” hasta casi congelar el fraseo: riquísima. “Retrato en branco e petro” de Chico Buarque llegó con una interpretación muy a la Fito con sus transiciones fuertes y sus tonos penetrantes.

El arribo de la reinvención de "Ámbar violeta" al Metropolitan, deslizándose con sofisticaciòn por entre las cuerdas, fue la màs clara puesta en escena, de la exigencia de la propuesta. Emotividad. Gerardo Gandini frente al piano y Fito canta Tango: "La casa de mis viejos" la banda aúlla y Fito tanguea con soltura. Esta no la cantamos muy seguido dice y se avienta "Rey sol". Desciende una cortina negra con verticales rayas brillantes dejando atrás al noneto y una larga introducción de piano va revelando poco a poco las notas intensas de 139 lexatins, de "Naturaleza Sangre " y entonces se viene una dotación de las rolas esperadas, diseñadas para la ocasión a piano, bajo (Vadalà) y batería (Jota Moreli) màs con toda la carga de adrenalina de sus talentos en conjunción.

Fito nos regala "11 y 6" y todos a cantar,"El chico de la tapa" y a brincar, luego con la banda de pie llega "Al lado del camino en su versión Dylan, se dice por ahí, con Fito recitando en compañía de su guitarra y el auditorio se desgarra, repitiendo frase a frase como un himno..."Nadie nos prometió un jardín de rosas, hablamos del peligro de estar vivos..." La canción va en crescendo y nadie la puede, nadie la quiere parar..."Al lado del camino es más entretenido màs barato..." Inmenso Pàez.

El telón de fondo muestra un brillante corazón roto y seguramente cientos de nosotros pensamos en nuestra"... puta ciudad..." "Ciudad de pobres corazones" suena en nuestros oídos y entre tanta emoción yo no extraño el acompañamiento de Charly, Calamaro, ni Ceratti y es que cuando parece que ya nada hay màs arriba Fito pide que se apaguen la luces. Enciendan los telefonitos -pide -y en lo que medito con nostalgia que los encendedores ya han quedado fritos, las notas de "Brillante sobre el mic" me muestran que se puede ir màs arriba y canto, cantamos, berreo, berreamos y con pena y todo también agito mi celular.

Un inevitable momento de compostura, se encienden las luces y Páez señala al escritor Juan Gelman entre la audiencia y a regañadientes el se levanta y entonces la gente lo aplaude, estamos en el camino-agrega - el músico rosarino.

El espíritu de "Moda y Pueblo" vuelve tras la locura previa al Metropolitan y Fito habla de Charly García, Spinetta y Litto Nebbia, los tres monstruos de la mùsica que -dice- son del mundo màs que de Argentina, son de todos. Así consecutivamente despliega la versión incluida en "Moda y pueblo" de "Muchacha ojos de papel" de Spinetta y "El otro cambio, los que se fueron" súper himno de Litto que resultan si bien no tan fuertes como "Desarma y sangra" si muy chidos.

Alguien grita ¡"Cadáver exquisito"! y Fito se avienta un fragmento de la rola y de inmediato un preámbulo disonante maravilloso que eriza la piel va delineando clara, cada vez màs clara la canción "Tumbas de la gloria" La versión cercana a la vez que estilizada fue grata pero nada, nada que ver con "Naturaleza Sangre" Un lujo, de verdad, en ese momento incluso olvidé la presencia demoledora de Charly en dicha rola, la reinvención de "Naturaleza Sangre es un hallazgo de "Moda y Pueblo" El final ya estaba muy cerca y una probada de ello fue la ejecución de "Mariposa tecknicolor" también en un acierto total, a momentos pienso incluso que esta versión es mucho pero que mucho màs que la original "Mariposa tecknicolor" que simboliza la casa de su infancia.

Al grito de: "Olè olè olè, Fito, Fito" transcurre el encore para que el músico apareciese al fin, esta vez vestido de blanco y al piano para interpretar otra de las rolas nuevas del reciente disco:"Las palabras” que como antecedente quedó fuera del "Abre" y es una esas dilucidaciones amables y desesperadas de aquellos que se han dado a la tarea de entender y entenderse en el mundo, con la pequeña y a veces mortal herramienta de la palabra.

"Un Vestido y un amor" se va demasiado rápido y yo desesperada por que mi celular solo enfocaba luces a la distancia de la sección "B" me arme de valor y atravesé la larga fila, blandiendo ademàs el celular en mi mano -casi como arma blanca - y con el brazo totalmente extendido, descendí sin pudor por el pasillo.

Con las luces encendidas ,descaradamente a medio pasillo (blandiendo el cèlular obviamente)y ya practicamente encima de la sección preferente, puedo jurar que por un momento Fito me miró con expresión de: ¿Y esta mina de que va? Pues esta mina iba por una foto legible (algo que finalmente no sucedió)

Entonces, el mejor colofón para un artista que se da por completo fue despedirse con "Dar es dar".Dar es dar entonaba Fito para luego agregar: ..."y encontrarse en esta ciudad con unos ojos muy hermosos..." Luego su sonrisa tímida ante el alud de aplausos del Metropolitan en pie, el agradecimiento sincero de la mano de sus músicos cómplices a cada extremo del escenario e ineludiblemente la caída final del telón, de una noche que ya se quedó en mi pellejo y en mi alma pa siempre.

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