LAGUNAS
flores en sangre - 10-12-2005 10:02:37 | Categoria: Hoteles Piojito
Hace unos dìas ocurriò un evento simplòn y poco significativo y que sin embargo evidenciò el mundo en que me muevo de una forma directa y clara. El evento: Contestar el telefono, previa indicaciòn de quien se trataba, pense en mil personas conocidas y posibles que portasen aquel nombre que se anunciaba en el telèfono, en absoluta y larga confusiòn pense en todos, en cualquiera, menos, precisamente en la persona que realmente estaba a la bocina. El evento como he decidido llamarlo, se adereza y engrandece por el hecho de que esperaba la llamada de la persona de la que se trataba, a la sazòn de que habìamos convenido dicha llamada el mismo dìa, puesto que tengo gran parte de mi atenciòn centrada en un asunto jurìdico suyo: Traducciòn soy su abogada y conozco a la perfecciòn sus datos. Alguien por ahì preguntò con intenciòn, si yo consumìa drogas, tuve que admitir que no, quizà por ello me encanta la literatura terminal y el cine apocalìptico jaja de repente es tan divertido como inùtil hacerle a la etiquetadora humana. La cosa es que no consumo drogas, ni alcohol, vivo un buen momento y no curso atraques de ansiedad, como algun conocido asegurò, la neta es que yo soy asì, voy devorando imàgenes y miradas ,penas ajenas propias, aromas, amor,fracasos y como organismo vivo que soy termino defecando enterito lo que no alcanzo digerir. La llamada de mi cliente con todo lo trivial que parezca posee el mismo aire confuso que emano de un tambièn simple encuentro con amigos, hace ya alguños años. Tenìa solo un par de semanas que habìamos concluìdo la licenciatura y yo platicaba con dos chicos que en aquel momento eran buenos amigos, cuando de pronto uno de ellos me interrogò sobre que habìa sido de una cierta chica y yo conteste revisando y planchando una y otra vez mis recuerdos recientes y con una seguridad aplastante : Yo no conozco ninguna persona llamada asì. Los dos se sorprendieron y mirándome de una forma extraña me indicaron que no solo cursamos los ùltimos trimestres de la carrera juntas(hacia apenas unas semanas) en un salòn de menos de diez personas sino que inclusive eramos amigas y trabajamos para el mismo profesor. Años largos han pasado desde la ùltima vez que vi a aquellos dos chicos, Dafne debe ser una exitosa litigante y Rolando es, lo se, un muy joven y destacadísimo profesor en una universidad de España. Olvide por completo el nombre de la mentada chica por la cual me interrogaron aquel dìa y gran parte de los eventos que propiciaron mi amistad con Dafne y Rolando ademàs de que muchas situaciones posteriores se me atascan entre el dolor de muchos dìas dificiles y la alegrìa de otros pocos sanos. Pero nunca olvidarè aquella conversaciòn, la bella Dafne reìa a costillas de Rolando y el le decìa entre enojado y divertido: Nunca seràs una de mis ex-esposas, nos reìmos los tres. Rolando me dijo de la nada que yo era una Flor con demasiadas espinas luego los dos, me imaginamos vagando por Europa- solo así aprenderás a escribir como se debe- dijo y yo le hice prometer que cuando fuese un destacado político de alguno de nuestros tambaleantes gobiernos, me iba a nombrar secretaria de cultura. Supongo que aquella conversación se quedará fija en mi vida por que fue aquel viejo dìa la ultima vez que fuè valido y coherente soñar en publico, es probable que jamás olvide esos nombres, aunque aquellos chicos se vuelvan una maraña sin significado entre los recuerdos, por que son las hilera que unen sus nombres y no propiamente sus dueños, los fantasmas frontera de una larga noche cruel. Aquella conversación concluyo con la certeza de su parte que alguien me preguntaría en unos meses por ellos y yo simplemente diría: yo nunca conocí ninguna Dafne y tampoco algún Rolando. Hoy después de tantos años, fondo, superficie, sopor y lagunas telefónicas, desearía tanto que fuese valida aquella su certeza inofensiva y que esos nombres no fuesen el eslabón simbólico de una cadena que aun se agita en mi cuello.
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