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Flores en sangre rock y hierbas

Literatura sucia, rock, cine, futbol y otras hierbas

EL FÙTBOL NO TIENE LA CULPA DE LO QUE PASA

El soccer es un molde como tantos otros en que los individuos mal vaciamos nuestros propios contenidos .Por que se juega al fútbol y se es aficionado asì como se ama o como se enfrenta la vida. “El fútbol es un hecho cultural que está intensamente ligado al sentimiento de un pueblo” Dijo Menotti a Fox durante la Copa del Mundo Corea Japón. Y es que creer sin cuestionamientos en la Selección Nacional, es como creer sin cuestionamientos en los niños héroes, en el catolicismo, el cine mexicano, la legitimidad de la literatura, AMLO o el rock. Quien puede negar que cada uno de ellos reciben también su propio porcentaje de medios, moda y mercadotecnia.

El viernes pasado jugo la selección nacional y fuè un 12 de diciembre, fue semana santa, dìa de la madre, catorce de febrero, fuè lo que este país es… Vestirse de guadalupano o forrarse de corazones, venerar a la madre o coronarse de espinas, si, pero fuè también traer el pelo largo o estar rapado, ser darketo o traer una manta del Che Guevara e incluso de Fidel castro o bañarse de fervores contraculturales; por que no hay nada màs cercano a la desilusión que pensar que se puede creer totalmente en algo o en alguien. Fuè un viernes infantil de playeras verdes y sueños ilimitados , de cambio sexenal que arrasa de un brochazo con setenta años de pasado y todos los años de perder constantemente, fuè un viernes de este Mèxico que somos, pero que por que se pinta banderas en el rostro se nota màs.

Y es que la derrota colectiva potencializa la derrota personal, pero sobre todo desnuda el vacío privado y bien que lo se, por que yo me enamoré del fútbol así, entre el contexto de la inolvidable Copa Libertadores del 2001 y un oscuro síndrome pos Universidad. El encuentro amoroso fuè inesperado y ocurrió en el taller del talentoso y locochòn Guillermo Samperio que apenas podía escuchar lecturas debatiéndose entre nuestros textos y la televisión instalada a todo volumen en su sala. No obstante que era imposible estar ajeno a la expectación que se vivía ante la actuación destacada del Cruz azul como anestésico al infame desempeño de la Selección de Ojitos Meza. Pero esa noche cuando escuche a los relatores gritar: Gol. Algo murió y me quedé mirando ganar al Cruz Azul (del que solo conocìa a Palencia) luego me quedé para observarlo morirse de nada en los penales y estuve también cuando reforzó a una selección que necesitaba ganar cada punto y casi sin casi darme cuenta el fútbol empezó a formar parte de mis anhelos y mis recuerdos desarrollándose asì a sobresaltos una especie de triste relación dependiente y gitana.

En mi buró comenzaron a acumularse los textos relativos a dicho deporte, todo aquello era nuevo y claramente vergonzoso para mí, que como el resto de mi gente cercana, había visto el fútbol como manifestación primitiva y vulgar, así que fuè necesario darle sustento intelectual a aquella baja pasión y aprendí: (a partir de la teoría desde luego), táctica, técnica, historia del fútbol, literatura relativa. Vi encuentros de ligas de todo el mundo, escuche con avidez y hasta conocí especialistas en la materia…enloquecí… pero mi locura como siempre ocurre toco fondo. Un imborrable 17 de Junio en que la selección perdió ante los gringos, la derrota me afecto tanto que no pude ver nada que se relacionase con el fútbol por varias semanas màs y asì tal como había llegado a mi vida, dicho deporte volvió a tomar su lugar natural en mi mundo.

Es indiscutible que jamás usé,ni usaría una playera de selección u equipo alguno, ni gritaría en las calles o sacrificaría algo màs que un rato frente a la TV… pero mañana deseo ver ganar a Mèxico luego ver marcharse lo màs pronto posible a Argentina e Inglaterra y por supuesto observar a Brasil o Republica Checa recogiendo el trofeo de Campeón….que le vamos hacer si soy amante de las fiestas paganas, el color la mùsica el exceso y esa brutal, incontestable y atractiva identidad fugaz que de la que nunca me siento parte; amo la combinación del esfuerzo físico con el talento de lo inesperado, el regateo la gambeta, la rabona, todo ello abrazado a mi particular y deliberada forma de ser infiel a todo, de creer por que se me antoja y dejarlo de hacer sin avisos, incapacitada para la colectividad prolongada ya sea en la alegría o en la pena y mi feliz conciencia de que todo vale para la diversión… y es que : El fútbol no tiene la culpa de lo que a ti o a mi nos pasa.

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