LA BESTIA
flores en sangre - 24-06-2006 07:20:55 | Categoria: MENOTTI DICE
En Mèxico tenemos la desgracia de escuchar la narración de los partidos de la liga española realizada por personajes infames, de diletante obscenidad impropia del espectáculo que Ronaldinho, Ronaldo, Zidane, Deco y uno o dos jugadores màs, favorecidos con el don, son capaces de generar con la pelota. A cargo de alguno de esa partidade pelmazos de ESPN se hizo familiar el incoherente adjetivo con que una parte de la prensa ibérica conoce a Ronaldo: El gordo. Ante la absoluta acridad, exageración y falta de congruencia con que los medios y por supuesto la afición tratan al bello monstruo del área chica;O) toma forma la frase de Albert Camus: “Todo lo que sé de la moral humana, lo sé gracias al fútbol”Ronaldo Luiz Nazario da Lima nació al fútbol mundial a los 17 años cuando tras una campaña muy exitosa en el Cruzeiro y formando parte (en la banca) de la selección campeona del mundo en 1994 salto al PSV Eindhoven Holandés y ahì comenzó una carrera enloquecida de crecimiento futbolístico y mediático. El talento, las presiones el triunfo y el drama acompañarían en adelante la trayectoria de Ronaldo un sube y baja entre -el escándalo-como la sonada ruptura con la directiva del FC Barcelona ademàs del gran contrato ,claro, que le llevo al Milán,- el triunfo-como la conquista de la UEFA y- la amargura y el drama-de obtener el “Balòn de Oro” en el mundial de Francia 98.
Lula pregunta acerca del peso de Ronaldo y este le cuestiona merecidamente su gusto por el alcohol, la prensa pide a gritos se le condene por su tibieza a la banca y se olvida de sus 14 goles en dos mundiales y también entierra aquella espeluznante noche de 'Saint-Denis , en donde un chico de 21 años, seis horas después de un violento ataque de convulsiones, que inunda de moretones sus piernas, contrae los músculos de su rostro y le deja inconsciente por dos horas, arriesga el pellejo por el bien de los Sponsors, de FIFA y de un Brasil embravecido. Que màs da que cada jugador brasileño temiese con pavorosa angustia que Ronaldo moriría en la cancha, si el show siempre debe continuar.
“Yo creo en el destino. Creo que era algo que tenía que ocurrir, era una barrera que yo tenía que superar, que me daría más fuerza para poder superarlo todo”Dice en 1999 Ronaldo y se apoya en el destino. La prensa deportiva por lo bajo, anuncia el fin de su carrera. Ruptura del tendón rotuliano de su rodilla derecha, nombre compuesto, de esas lesiones que terminan carreras. Ronaldo vuelve a los campos solo para recaer con mayor gravedad, en la final de la Copa de Italia entre el Inter y Lazio. Como olvidar aquella expresión devastada en su rostro que recorrió el mundo entero, seguramente era el inminente final de la bestia.
El impredecible futbolista les incrusta de nuevo el balòn en la boca, cabeceando el carnaval de Río, las lesiones, al Real Madrid, la repugnante exhibición mediática de su vida privada y la sequía de goles en los dos primeros partidos del Mundial de Alemania y es que la bestia se ubica al fin en su escenario natural, rompiendo expectativas, apropiándose records, reinventando la historia.
"Ronaldo transita el área como si fuese su casa" dice Menotti y es que la corpulencia del metro ochenta y tres centímetros de Ronaldo hace majestuosa su bicicleta, el regate la gambeta y a la vez su potencia natural su capacidad de arranque su furiosa contundencia,… "Y es que el talento no se mide con cinta métrica"… cita esta vez Menotti y uno entiende al fin que es estupido medirle la cintura a la fantasía por que Ronaldo ciñe la ficción a su pausa, a la cadencia de su ritmo, a sus botines a merced de los cuales la pelota es un haz de tiniebla y luz, el alma humana encontrando su inevitable destino
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